No hay mejor forma de recibir el cambio de estación que a través de los ojos de nuestros/as niños/as.
La primavera no solo es sol y flores, es la oportunidad de experimentar con colores y texturas nuevas.
Hoy les comparto una ventana a nuestras mañanas de juegos y arte, donde las manos pequeñas se convirtieron en las mejores jardineras.
Entre el caos de las fiestas y las alertas meteorológicas, se nos quedaron guardadas estas fotos increíbles.
Son momentos de pura exploración sensorial donde los/as mayores nos enseñan que, sin importar el clima o las prisas, lo importante es detenerse a sentir.


































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